En aquella plaza luego de confesarme que sus padres se mudarían a Los Angeles y tenia que ir con ellos; mi pecho se contaría y mis pulmones rechazaban toda clase de intento de oxigeno inglesando. Las lágrimas que salían de mis ojos eran casi incontables, y sentía que en cualquier momento llegaría mi momento, sentía el calor del infierno junto a mí y la parca llamándome. El se levanto del columpio en el que se encontraba y se arrodillo ante mí.
-Prometo que muy pronto volveré, no olvides que por siempre te amare – en sus ojos podía observase el dolor y temor que llevaba en sus adentros, varias lagrimas amagaban escaparse de sus ojos y el brillo de estos era amargo. Su rostro fue acercándose al mío y lentamente alcance a sentir el rose de nuestras bocas, con sus labios parecía acariciar lo míos, con tanta delicadeza y dulzura; pero eso no era lo que mas me importaba, todo el dolor que existía en mi alma fue reemplazado por ‘eso’ aquel inexplicable sentimiento … mi corazón saldría de mi en cualquier momento, los angeles parecían cantar a mi oído pero no se comparaba a aquello que rebotaba de un lado a otro en todo mi interior, el me transmitía algo que ni el mejor relator del mundo podría explicar con palabras conocidas en el mundo mortal, mi irregular reparación no ayudaba para nada ya que en cualquier momento aguijoneaba con extinguirse, sentía que no la necesitaba para vivir… solo necesitaba a el. Sus aterciopeladas manos comenzaron a acariciar mi mejilla y yo solo podía quedarme inmóvil y dejarme llevar por el. Sentí como una lagrima se le escapo y comenzó a deslizarse por su mejilla; en ese momento, no me importaba lo que pasaría al otro día… solo quería conservar esos segundos en mi por siempre, esa tan perfecta sensación; el paraíso se me presentaba en carne viva y la felicidad era infinita… sin mas palabras era realmente inexplicablemente perfecto. Separo lentamente nuestros rostros y al verlo no era solo una lagrima la que el había despedido, me pare junto a el, y lo abrase… con tanta fuerza que en un momento pensé que lo estaba asfixiando.
-No podré vivir sin ti – lloraba arrinconado entre su hombre y su cuello, No quería separarme de el, no podía separarme de el, necesitaba de el. Ese había sido un beso. Mi primer beso. Nuestro primer beso
-¡Hey preciosa! ¿Qué sucede? pendón acaso yo apresure –no lo deje terminar ya que tape su boca con la palma de mi mano.
-Perdóname, por favor – me levante y corrí. Sentía mucha pena por mi ‘amigo’, ya ni sabia lo que Rodrigo era de mí. Pero no podía, por mas que ya habían pasado cinco años, no podía olvidarme de el. No podía, aunque lo quisiera. Por mas que me mude a otro mundo seguiría pensando en el. ¿Qué acaso, al contrario de el, yo si lo amaría por siempre?

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