14 jul 2009

Who Knew (Parte 3): Mis padres y... algo mas

Nunca en la vida, o por lo menos que yo recordara, me había levantado por si sola un día común (solo lo hacia para las fiestas navideñas), sin siquiera sonar el despertador Salí de aquel extraño sueño y me levante, a penas me destape sentí un inmenso frío: mire por la ventana y por poco no nevaba. Cambie mi pijama por unos vaqueros, una camiseta y mi campera (la que no podía despegar de mí). Baje y me prepare el desayuno, cuando me dirigí al comedor vi a dos personas que me miraban como si llevara un mono en la cabeza: Ellos eran Mark y Lisa, mis padres adoptivos. Lisa era rubia, con ojos color miel, perfectas fracciones, nariz un poco arqueada y labios perfectos, ella era demasiado hermosa con 32 años parecía de solo 25; era la típica norteamericana aunque un poco mas amable que el resto: Era sicóloga pero como amaba pasar tiempo con adolescentes y ayudarlos a solucionar sus problemas era la sicóloga de una de las escuelas de la ciudad, por suerte y desgracia a la vez… no a la que yo asistía. Mark era profesor de música, sabia tocar guitarra, piano, violín y flauta… sabia mucho de música, era su vida, pero creo que no le agrado mucho cuando comencé a estudia batería; no es que a el no le cayera bien la batería… yo era muy ruidosa. El, a diferencia de Lisa, era mi profesor de música, pero a veces nisiquiera notaba que era el mismo hombre que vivía en mi casa; el era bastante alto y proporcionado, su rostro al igual que el de Lisa era casi perfecto a diferencia de que el color de sus ojos era celeste y su cabello castaño oscuro. El era un año mayor que ella, eran la pareja perfecta… solo por un pequeño detalle, Lisa era incapaz de tener hijos, por esa razón: mi adopción.

Como a los dos les encantaban los adolescentes, no me preocupaba por que me avergonzaban o algo parecido… ellos me entendían perfectamente, eran como amigos… pero nunca dejaban que sobrepase las reglas era lo único de ‘padres’ que conservaban, por desgracia para mi. Hacia varias décadas que conocían a la familia Jonas y, por esa razón, cuidaban su casa siempre, vivíamos en la casa Jonas y ellos en otro estado, solo teníamos que permanecer allí, a cambio la familia amiga había puesto las escritura a nombre de los dos apellidos, se podría decir que compartíamos la casa… pero solo hasta hace 5 años cuando ellos se fueron. Con el único que tenia contacto era con Kevin el primer hijo de Denisse y Kevin padre, todos los años venia por unos meses y luego regresaba con su familia; para mi Kevin era el hermano mayor perfecto, éramos muy amigos casi hermanos… el me cuidaba de todo y yo a el. Las veces que venia, todas la noches, cantaba para mi luego me arropaba, besaba mi frente y se iba a dormir… pareciera que para una chica de 16 años seria demasiado, pero era dulce y me encantaba que hiciera eso… me sentía protegida, el era como un ángel.

Me senté junto a Mark, y este me miraba muy, demasiado extrañado.

-¿Porque me miran tan raro? – pregunte un poco incomoda con su mirada tan fija y anormal

-Tu…tu te – Mark controlo si tenia fiebre – tu… ¿estas bien? – Obviamente no era un padre común. – ¿sabias que son las 6 de la mañana?… Rodrigo todavía no llego.

-Ya lo se, no se preocupen tanto… solo es que hoy me siento diferente, soñé algo demasiado extraño – mientras masticaba una vainilla.

-Talvez se levanto temprano porque se entero de la nueva noticia, cariño – En cuanto escuche a Lisa decir eso una gran intriga creció en mi

-¿Nueva noticia? Nunca pasa nada en este lugar…haha – luego de decir eso comencé a tragar mi jugo de naranja, la picara sonrisa de los dos me aterraba… ¿Qué podía ser?

- Ahh, claro no es tan importante – decía Mark sarcástico, y yo seguía con mi jugo

- Solo es que, hoy llega Kevin como a las tres de la tarde. – Lisa dijo todo rápido porque sabía que yo me emocionaría mucho, me conocían demasiado. Escupí todo mi jugo de naranja en la cara de Mark, sin querer obviamente, y creo que mi grito de alegría se escucho hasta la luna. Luego me di cuenta de que mi jugo de naranja esta en toda la cara de mi padre, busque una toalla para el e intente tranquilizarme. Tragué lo que quedaba de mi desayuno, luego vimos las noticias y el timbre sonó… Atendí y era Rodri.

- ¿Es navidad? – me dijo muy asustado al verme

-No…- le respondí alargando la última letra.- falta como un mes para eso.

-¿Año... nuevo? – Intentaba descifrar una fecha importante

-No, bobo… ¿ya porque dices eso? – le dije bastante confusa

-Estoy patidifuso, ¿te levantaste temprano? – dijo con su cara de ‘sorpresa’

-Que exageración, si me levante temprano y… desde cuando usas palabras como ‘patidifuso’- le respondía mientras entrábamos a la casa, le avise a mis padres que estaríamos en el patio y nos dirigimos allí con Rodrigo. Subimos a nuestra vieja casa del árbol, yo comencé a observas por una pequeña ventana y el se sentó en el suelo; pude sentir que me miraba fijamente, ese are el momento perfecto para decirle lo que sentía por el… ese era. Respire profundo y me acerque a el, se levanto y me miro extrañado.

-¿Te pasa algo? – Nuestras miradas se conectaron, y no podía despegarla de sus perfectos ojos celestes, luego sus delineados labios, sus fracciones y volví a sus ojos. Era perfecto: inteligente, amable, la carita de un ángel, y un físico envidiable. Me miraba intrigado, me acerque aun mas a el y comencé a acariciar su mejilla, era extraño… pero se lo tenia que confesar. El me tomo por la cintura y me aferro a su cuerpo, coloque las dos palmas de mis manos en sus mejillas y comencé a acercar nuestros rostros, hasta que fundimos nuestros labios en un beso. Delicadamente pero sin dejar de ser apasionado comenzó a acariciar mi espalda y cintura, levantando levemente mi remera. Besaba tan rico que yo solo no quería terminar nuestra expresión de amor, no me interesaba lo que el hacia solo quería seguir sintiendo sus labios en mi… percibía esa emoción recorrer cada parte de mi cuerpo, era casi perfec… y eso me hacia recordar. ¿Como podía apreciar algo lindo si ya conocía la perfección?… ¿como podía gustarme la dulzura de una desabrida manteca si ya conocía a la miel? ¿Como podía reconfortarme en el paisaje de la luna habla con el mar si ya conocía el paraíso?

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