No abrí la boca en todo lo que quedaba del camino de regreso a casa. Cuando llegamos ayudamos a Kevin a desempacar, luego subí a la habitación y me tendí sobre la cama. Por una parte estaba muy feliz de que Kevin llegará pero la noticia que nos había traído no era muy de mi agrado. Hace cinco años con Joseph tuvimos ‘algo’ no se exactamente que, ya que, éramos muy pequeños… era extraño, algunos día llegaba a creer que tenia una adicción a él, es decir, era mi vida… lo veía todos los días, salíamos a pasar, jugueteábamos, charlábamos y hasta nos besamos, o algo así… en fin cuando él se fue mi vida se volvió un asco y no quería que eso vuelva a suceder. Mientras mi mente seguía enfocada en lo horrible que seria volver a verlo, escuche que alguien entraba pero no le di mayor importancia; sentí que en una parte la cama se amoldaba a la figura de alguien que se sentaba junto a mí.
-Se lo que te pasa…- decía muy seguro- no quieres volver a mi hermano, ¿verdad? – no podía mentirle a Kevin…
-Exacto… pensé que ya no iba a verlo jamás y creo que eso hubiese sido lo mejor.
- ¿Y porque no lo quieres ver?- la pregunta era rara, no tenia muy bien planteado en mi porque pero… mas o menos era porque seria muy extraño… No seria como ver a un viejo amigo, cuando el se fue ninguno de los dos se quería separar del otro, la despedida fue muy… extremadamente difícil.
- Creo que porque hace pocos años en mi se genero un odio hacia el… o eso creo – Seguía con la cabeza hundida en la almohada. Había sufrido mucho por el además, la ultima noticia que me había llegado de Joseph, hace dos años, era que tenia una linda nueva novia. Eso me había dañado mucho, y allí fue cuando comenzó mi odio hacia él, ¿Qué nisiquiera fue capaz de recordad su promesa?, pero no importaba seguramente lo nuestro no había significado mucho para él. Por eso me digne a seguir adelante y porfin olvidarlo – aunque cada noche me visitaba en mis sueños- era parte de mi pasado… o eso creía yo.
-Que bueno que ya no lo quieras, es decir, que ya no lo quieras de la manera que lo hacías antes… ya que, tu ya sabes que el… tiene…
-¿Novia?- Kevin parecía no muy seguro de decirlo, seguramente porque no creía ciegamente en mi palabra – si ya lo sabia… y creo que no me importa mucho.
- ¿Y que piensas de Nick? Tú y él comparten mucho en común, talvez ustedes…
-¡¡Kevin!!- le regañe antes de que termine la frase, no podía creer que Kevin pensara en eso, -apenas recordaba un poco el rostro de Nick, era un dulce niño pequeño, y nunca fuimos que grandes amigos, es decir, solo amigos y además… el siempre estaba con su música y yo siempre con su hermano- Nisiquiera podía creer que yo estuviese analizando la situación.
-Que solo digo que en lo últimos años me he fijado en eso… y ustedes podrían hacer una linda pareja- me levante y lo mire a la cara muy sorprendida por su reacción.
-¡Kevin ya basta con eso! Apenas recuerdo a tu hermano
-Pero lo recuerdas- se burlo de mí mientras huía ya que sabía que lo volvería a regañar y aun mas duro.
Luego de esa charla con Kevin no volvimos a hablar del tema, al otro día me aburrí mas de lo que un ser humano puede imaginarse, como la casa estaba en reparaciones mis padres preparaban todo para ‘el gran día’ como decían ellos el día que llegaba la familia Jonas. Esa noche casi no dormí el insomnio se había apoderado de mi. A la mañana siguiente me despertó la voz de Kevin hablando por teléfono con su novia. Me levanté y me dirigí al baño para cambiarme el pijama, salí de la casa a pesar de todo no quería estar allí cuando llegue Joseph y su noviecita, me dirigí hacia la plaza mas cercana y me senté en un columpio desde allí podía ver una nube que en si no tenia forma de alguna cosa mientras a observaba podía sentir que me transportaba. Estaba volviendo a mi sueño de hacia dos días…
Aun seguía en aquella roca pensando, mis ojos permanecían cerrados, pero a pesar des esto podía sentir la presencia de alguien acercándose. Abrí rápidamente los ojos pero solo distinguía la silueta de aquella persona que me observaba fijamente, afine mi vista y alcance a reconocer aquellos ojos que nunca olvidaría, eran sus ojos… con esa pigmentación perfectamente amarronada y el brillo que entre millones de personas solo el poseía. Noto que yo sabia que se encontraba allí y echo a correr en dirección opuesta a mi, sabia que era el y no podía dejarlo ir como si nada hubiese pasado… tenia que preguntarle tantas cosas. Comencé a seguirlo pero, mientras nos hundíamos en la oscuridad, el se dio cuanta de que lo seguía y aumento la velocidad obligándome a que yo lo imitara. Mis ojos amenazaban con cerrarse y un cansancio inmenso comenzó a recorrer todo mi cuerpo; pero no pararía de correr al menos hasta que me hable. Parecía que habíamos recorrido casi la mitad del bosque, aproximadamente 6 kilómetros. Las ramas golpeaban contra mi rostro a la vez otras rasgaban la piel de mis brazos, piernas y torso, pero parecía no importarme… en realidad no me importaba, no lo perdería, no dejaría que vuelva a huir.
¡Porfin!, se detuvo en seco a solo unos segundos de caer por al acantilado que se encontraba frente a él, solo eran unos centímetros lo que lo separaban del vacío, un rayo de sol lo ilumino y dejo al descubierto todo su cuerpo: solo llevaba puesto unos vaqueros y su ancha y musculosa espalda quedaba al descubierto. Me acerque a el pero aun así no alcanzaba a ver su rostro; lo dirigía al lado opuesto de mis ojos, evitaba mi mirada. Me encontraba un paso detrás de su figura, coloque la palma de mi mano sobre su hombro y en el preciso momento en que nuestras pieles tuvieran contacto comencé a temblar y un fuego me envolvió… lo raro es que era color azul, ¿llamas azules?, además no me quemaba; solo ardía, ardía intensamente a mi lado, sentía calor pero por mas de que la hoguera se encontrara a solo unos milímetros de mi no me quemaba, pero de todas maneras solo una minimisima parte de mi concentración estaba centrada en ello.
Insaciables lágrimas se desprendían de mis ojos, el solo se encontraba a menos de medio metro de mi; era impresionante lo que provocaba en mí: No me hablo, nisiquiera me miro pero yo ya estaba llorando, ya comenzaba a sentir aquella rara mezcla de sentimientos ¿Cómo podía hacerlo? ¿Por qué nadie más podía?
Intente hablarle pero… ¿Qué le diría? ¿Cómo se le diría?; me convencí de que preguntarle: aquello que por varios años nunca podía encontrar respuesta, aquello que provocaba intenso sufrimiento en mí, aquello que nunca logre superar del todo “¿Cómo te olvídate tan rápido de lo nuestro?”... tome todo mi tiempo para analizar cada palabra de la pregunta y mi respiración se debilitaba, antes de que sucediera algo mas quería preguntárselo; pero las palabras no salía de mi boca, mis cuerdas vocales no producían ningún sonido que se pudiera comprender, nada que siquiera yo pudiera comprender.
-No sufras… y menos por mi, no lo mereces, ya has pasado por demasiado dolor gracias a mi. Olvídame. No quiero que vuelvas a sentir eso por mi – sus palabras me habían impactado parecían haberse tatuado en mi corazón a la vez que el pronunciaba cada termino.
-¿Qué?... vo…volv…volver a sentir… tu te… te refieres a…- solicitaba mucha fuerza para poder producir sonido coherentes, por esa razón mi voz temblaba mucho y se desgastaba cada vez mas.
-Estoy mas cerca de lo que piensas – Giro su rostro y casi alcance a ver su perfil, ya que en unos segundos se lanzo al abismo, con la frialdad que transmitió al pronunciar aquella frase, al dejar de sentir el calor intenso de las llamas que se encontraban junto a mi, pero principalmente al dejar de sentir su contacto… el helado viendo me rodeo entre sus brazos, era tan frígido que temblaba aun mas. Un sombría voz llamaba a mi nombre, esta era tan lúgubre que hacia que los bellos de mi piel se erizaran, era como sentir que la mismísima muerte te hablara al oído; mis ojos se entrecerraban pero alcance a divisar a una especie de parca acercarse a mi, seguía repitiendo mi nombre una y otra vez parecieran que tenia eco, pero lo extraño era que cada vez que lo pronunciaba la voz se distorsionaba y cambiaba a una mas acogedora y calida, una que yo ya conocía.
A esa altura solo alcanzaba a divisar sombras, mis ojos se cerraron automáticamente, pero tome fuerzas y al volver a abrirlos… La deforme y aburrida nube que observaba antes de caer en los brazos de Morfeo era Rodrigo
-¿Qué haces aquí?- pregunto confundido
-Nada yo solo... ¿Tu crees que..?..Em, nada ahora tenemos que ir al shopping ¿no?- le dije mientras apenas me volvía a despertar
-¿Estas bien?
-Si, claro – mi respuesta no pareció convencerlo mucho pero de todas maneras fue aceptaba
- Si, Kevin dijo que te habías ido así que vine a buscarte para ir de shopping, que bueno que te acordaste
-Como olvidarlo- le sonreí. Como habíamos planeado salimos de compras…algo interesante que paso allí fue que cofín había conseguido unos libros y unas revistas sobre varios temas que quería obtener hacia tiempo. Cuando estábamos en el Shopping, hablando con unos amigos de él, una sensación me recorrió todo el cuerpo, alguien me observaba, no era extraño solo especial, era como si se estuviesen percatando de algo de mí. De algún modo lindo.
[Narra Nicholas]
En cuanto bajamos del avión luego de la típica charla que dan todos lo padres cuando conoces a alguien, todo eso de ser cordial y educado y todo lo demás, nos dirigimos al shopping para buscar regalos. Joe había desaparecido y mis padres habían ido por Frankie que seguía en la sala de videojuegos, estaba solo en medio de toda es gente que solo caminaba y caminaba, algunos iba diciendo a sus hijos que no podían comprara aquello que lo niños querían porque costaba mucho dinero, otros discutiendo por cosas indiferentes y tambien había parejas que solo reír felices y enamorados; eso hizo que ese día no fuese tan especial para mi ya que aquellos jóvenes me hacían recordar a alguien que me había dejado en medio de la soledad tal como lo estaba en aquel pasillo repleto de diferentes voces. Observe a una muchacha que estaba casi en frente mío la reconocí en unos minutos, pero era aun mas bella en persona: su lacio y largo cabello tenia un tono rojizo pero a simple vista era castaño oscuro y combinaba perfectamente con sus preciosos y atrapantes ojos, estos eran bien redondos y tenia un brillo único; pero lo que más me atraía era que sus ojos eran los de una pequeña y dulce niña a pesar de que su mirada transmitía rebeldía, libertinaje y un poco de locura. Sus otras fracciones, como sus delicado y gruesos labios, eran los pares perfectas para su rostro. El resto de su cuerpo no respondía a tanta dulzura: una delgada cintura, largas piernas, sus manos daban una textura casi tan suave como la piel de su rostro; y además tenia proporcionadas curvas... aunque no era lo que mas me importaba.
Unos instantes me tome para observar toda su figura, era completamente irresistible, una tentación para cualquier chico; pero luego de observarla por completo mi mirada no se despegaba de sus ojos los que tenían concentrada su atención en su acompañante, a la vez que lo miraba con un poco de desprecio lo hacia con intriga y desesperación. Mis ansias por acercarme a ella eran incontenibles y no tuve otra opción que improvisar ¿Que puede ser peor que yo improvisando? Estaba tan acostumbrado a ver películas así que hice lo típico: pase caminando a su lado y choque intencionalmente su hombro pero en efecto hice que soltara las revistas que traía en sus manos.
-Lo lamento - le dije mientras volteaba y me dirigía a levantar todas sus cosas para entregárselas nuevamente, pero lo hice tan rápido que no me di cuenta de que ella tambien se dirigía a ayudarme entonces al levantarme hice que nuestras cabezas chocaran fuertemente - Lamento eso tambien - estaba frente a ella y solo conseguía sonreír
-No hay problema - su voz era como escuchar a millones de angeles cantar a mi oído, estaba volando solo con escuchar su voz; no podía entender como me había olvidado de un niña tan preciosa... ella solo devolvía mi sonrisa. No entendía porque mis ojos no podía dejar de observarla, comencé a ponerla en una situación incomoda.... dejo caer su mirada y luego la volvió a mi
-¿Nos conocemos?- le pregunte para poder saber si ella si me recordaba... seguramente no lo haría habían pasado 5 años desde el ultimo día juntos y éramos muy pequeños, yo solo la había podido recordar por la ayuda de mi madre quien me contó lo muy poco amigos que éramos y me había mostrado fotos antiguas de nosotros juntos, la noche anterior.
- Tú eres…no puede ser ¿Nicholas?

0 comentarios:
Publicar un comentario